Había una vez, una familia muy humilde y su perro llamado Jake. Siempre, después de cenar, salían a ver la luna. El niño siempre decía que la luna estaba echa de queso, y le repetía Jake "CUANDO SEAMOS GRANDES IREMOS A LA LUNA Y COMEREMOS QUESO DE A MONTÓN".

Pasaron los años y el pequeño niño se convirtió en un exitoso médico; se mudo a la ciudad con Jake, ya que sin él no se sentía completo. Al paso del tiempo el joven se dedico mucho a su trabajo y salía de madrugada, y por donde vivían no era una zona segura.
Un día pasando por esas calles fue asesinado con un puñal. Jake muy triste iba a cumplir el sueño de su dueño: ir a la luna y comer mucho queso. Una noche fue al edificio más grande de la ciudad y subió hasta la azotea y vio un hilo con sangre colgar de la luna. Jake tenía miedo por que el hilo tenia sangre, pero se imagino a él y a su dueño felices comiendo queso, así que no le importo y subió por el hilo de sangre. Llegando a la luna admiro su hermosura y empezó a comer queso. Se imagino a su dueño y a el comiendo queso y riendo.
Claudia Elizabeth Anguiano Piña.
Estudiante nivel media superior.
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